domingo, 29 de abril de 2012

Soluciones...

Que sí, hombre. No preocuparse por eso. Si la solución es fácil. Búsquenla dentro, donde tengan guardados los recuerdos. Ahí están siempre olvidados los errores, entre la humildad y la conciencia. Y una palabra de poco uso, casi desterrada del diccionario: perdón. ¡Qué facil! O quizás parezca delicada la situación. Imagínense inmersos en un escollo inolvidable. Y sin nadie alrededor. Solos cara a cara con los problemas. No hay opción de retroceso. Siempre nos quedará la rectificación por bandera y el orgullo por escudo. Y ni siquiera sabemos el nombre de las cosas que se cruzan. No encontramos respuesta cuando la pregunta es delicada. No habrá nadie que nos diga la verdad de nuestra culpa. No preocuparse, de verdad. Si la historia ya está contada desde hace siglos...

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