jueves, 24 de mayo de 2012

Mayo, un lucero, un latido...


En ti hay sitios y horas que no se olvidan nunca, hay muchos instantes para decirte te quiero, hay muchos ángeles que recogen tu cielo. Mayo, siempre me concedes un deseo, siempre me regalas un latido. Mayo, entro en tus calles de puntillas, sin querer pisar tu nombre, sin pretender quitarle protagonismo a tu lucero. Soy testigo de tus sueños, esos que haces realidad cada mañana, esos que me aceleran el pulso. Te tengo en mis manos, Mayo, te siento. Soy testigo de tus besos, los de un Domingo que se hace eterno. Me hablaron de ti, Mayo, y se quedaron cortos. En tus palabras encuentro el amor y me asomo a comprobar tu mirada, esa que acalla el tumulto, esa que palia un rumor.
Eres Mayo. El  Mayo de las flores, el Mayo de los sueños cumplidos, el Mayo de los soles, el Mayo de las sonrisas, el Mayo de las miradas cómplices, el Mayo de la vida. Eres Mayo. Eres María.

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