martes, 24 de julio de 2012

Verano...

A media luz de la tarde, con poco ruido, sin molestar. Con la sensación de llegar tarde al sitio más indicado, de que mis años pierden el pulso a los tuyos. Con la misma tradición de antaño de sentir como se sentía el mundo de entonces, con timidez y cobardía. Así se refiere el verano a mis momentos más esenciales, con el frescor de unas manos que acarician el papel, con la dulzura de un verbo que se hace imaginario en tu instinto. A media sombra entre pisar fuerte sobre las olas o nadar sin sentido por la orilla. Así de espontáneo, sin dar tiempo a que tus palabras atiendan tu llamada antes de salir. Así de caprichosa es la tarde, sonriente por la cara y a la vez con un gesto abatido que se guarda en la intimidad. A media sonrisa entre parecer feliz y ocultar serlo por momentos. Como cuando el sol se queda rezagado poniendo fin a su jornada y sientes esa necesidad de mirarlo a los ojos. A media luz de la tarde y sin planes fijos que desafíen al mar...

lunes, 23 de julio de 2012

Mañana...

Entre el frescor de las primeras horas y la pasión descarnada de media tarde. Entre el madrugador susurro del sol y la tos descontrolada de los pájaros...

domingo, 8 de julio de 2012

Escribir...


Y escribir como escriben los recuerdos. Esa extraña sensación de deseo, de sentir que me balanceo sin razón entre los versos. Y creer a ciegas en el universo de las palabras, donde se trascribe sin permiso con un acento preciso la verdad de mis entrañas. Como si necesitara saber si existe una mirada que alumbre sin despiste el camino que nos lleva a la misma poesía. Si al parecer no se halla la alegría en el cajón de mis semillas, las que siembra mi alma. Es aquí donde encuentro la calma de vivir en armonía, sintiendo que nunca estuvo vacía la pasión que nos cegaba. Y esperando, esperando, parecía que se cruzaba. Y tuve que mirar dos veces en mi corazón para saber si era real o tan solo una palabra oscura que se enquista y perdura atando los olvidos a mi cuerpo. Es como sentir que no la encuentro, si escribir por escribir nunca fue mi motivo, si cada frase y cada verso sacan de mí una razón de leerlo. Es así mi momento. Y entre tanto no le busco la razón a esto, que esa tarea se encomienda o se desprecia a ciegas, si se cree que lo que cuento es mi vida o la suya, o enlaza por destino las dos.

sábado, 7 de julio de 2012

Piensa el alma...

Entre retales de un sueño que termina,
y suspiros de una madrugada,
entran en mi vida como espadas
las dos razones de mi vida.