sábado, 25 de agosto de 2012

Una mujer, un regalo...

Por cada hombre imperfecto, una mujer que lo lleva de la mano, que le abre los ojos cada día. Por cada mujer, un corazón ciego que no se lamenta, una obsesión perpetua. 
Es ella, la mujer, el defecto más bello de Dios. Es ella el reflejo de vida, la fantasía perfecta. La mujer ni te atrapa ni te deja huir, haciéndote esclavo de un solo deseo.
Ojalá que todo lo que forje una mujer se haga verso, que sea resistencia a tanto atraco de lágrimas, que la mujer sea mujer donde el hombre necesite un abrazo.
No se podría vivir sin la sonrisa de una mujer, sin esa superioridad manifiesta, sin ese orgullo de un hogar. Es ella, la mujer, esa orilla de pocas olas y un rumor preciso; que del cielo hacia abajo solo se ve la mujer por encima de las cosas.
Que cada gesto de mujer sea literatura, esencia de mi vida...

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