miércoles, 12 de diciembre de 2012

Reclamo.

Lo que ayer no nacía, hoy en verbo se florece, hoy recorre el agua y el caudal se crece. Y es verbo tu cara y son tus ojos el cauce, de agua tus lágrimas. Y es por mar, tu boca, que me mira y se enloquece. 
Vaya amistad que nació bajo un manto del cielo y de ahí hasta un te quiero, por destino floreció enredado entre tu pelo. Y para mí que no hay más verso sincero que el mirarte a los ojos y sin decirte el refranero, tener la certeza de que tú eres de mis sueños, el ruego. No hay amanecer que no te reclame, que al despertar no suspire por ti. No hay almuerzo sin tus llaves de marfil, sin tus manos de por medio.
Para mí, no hay tarde sin el atardecer de tu palabra, sin la dulzura y el encanto que se clava en mi alma. Y la noche, como el día, con las sábanas desvergonzadas, con la luz del cirio y el calor de una llama. Por la noche yo te busco, tú te asomas descarada. Y ya me duermo henchido, con la sonrisa desencajada. Porque no hay mejor momento que el soñar contigo, con tu llegada. Si el corazón tiene dos partes para ti y una la tienes ganada. En la otra, la puerta está abierta y si tú quieres, con tu aire en la ventana.