jueves, 12 de diciembre de 2013

La mano que mece la cuna.

De noche, tan de noche que hasta la luna bostezaba y el silencio llenaba las calles de un Belén de serrín. Se había presentado de repente la helada y en todas las casas había hospedaje para largas mantas que despreciaban el frío. Un frío que vino a calarse entre las pobres ropas de aquel hombre que no llevaba rumbo, pero sí un destino. Fue durante horas un cruel espejo de sacrificio, de lucha y entrega, de cariño. Porque supo buscar sin descanso un lugar para el cobijo, un techo pobre y viejo donde pudieran posarse por primera vez los ojos de un niño. Ese hombre encontró muchas casas, pero todas sin puerta, hubo muchas llamadas y todas llevaban a la espalda un hiriente “no” por respuesta. Anduvieron quizás más de la cuenta, acompañados por una borriquita (el animal más cristiano del mundo) y por una criatura impaciente que ya su Madre había visto, sin ser ni siquiera recién nacido. Y allí estaba su palacio, al lado de aquel río de platilla, cerca de aquel rebaño que pisaba el musgo. Era un lugar que ya llevaba escrito su nombre y por chimenea un Ángel que esperaba ansioso la hora. Encontraron por buen augurio dos estufas con cara de mula y buey y una cama con sábanas de paja y somier de leña.Llegó la hora. Y casi nadie se dio cuenta. El mundo cambió mientras dormía y a media noche se oyeron las calles despiertas. Ya llegó el regalo de María, ya nació la criatura más grande de la historia. Fueron entonces algunos los que le hicieron hueco a la memoria y buscaron entre sus cosas un bien para ese niño. Pastores y mujeres, incrédulos de ayer, creyentes de hoy, como la vida nuestra. Ya por fin cruzaron el puente tres Reyes, que desde aquel entonces darían muchas vueltas. Ya estamos de fiesta, como cada año, por si alguien no lo recuerda. Ya es Navidad, María. Ten cuidado que los ruidos lo despiertan. Mece la cuna esta noche, déjalo que duerma. Que hoy es Nochebuena y brillan más fuerte las estrellas. 

sábado, 7 de diciembre de 2013

21 de octubre de 2013.

Ciertamente, en las leyes de este mundo escritas en el tiempo, sobre el papel de la vida, se nos decía que el mal y el bien,  a pesar de encontrarse tan distantes, eran como primos hermanos y en realidad ese camino que los separaba era bien fácil de cruzar. Tan fácil que llevamos muchos siglos jugando con el mal, como si fuese parte de una fantasía de la niñez que al final se torna en pesadilla y de la que pareciera que ya no hay marcha atrás. Al mal le da igual lo que piense el resto, lo mismo se aparece disfrazado de guerra o de insulto hiriente o viene vestido de intereses políticos que se desmadraron. El mal es un torpe aliado de la vida que señala con el dedo a todo el que se cruza por mitad y descalifica hasta con la mirada. Es un ánimo susceptible de cualquier gesto. Es por esto que pienso que el mundo lleva mucho tiempo que gira al revés, premiando a quien hace algo bueno, como algo extraordinario.
Así es este mundo y este país en lo diario, capaz de regalarle al asesino la libertad, condenando a las víctimas a una cárcel de dolor perpetuo que no buscaron. Doctrinas  con nombre de malvado que acaban perdiendo de vista al inocente y hacen que el pueblo levante las manos pintadas de blanco y manchadas de sangre, exigiendo una libertad a la que se le dio un mal uso. Porque cuando se libera a un preso bajo la estricta y oxidada mirada de la Constitución, se le está abriendo la herida a una de las víctimas. En esas estamos, comprobando que mientras el mundo se pone de acuerdo, es la ley la que nos lleva la contraria, nos ata las manos y nos sella los labios. Y la ley siempre llevó por bandera el símbolo del bien y dejaba fuera de sus principios a los maltratadores, asesinos, violadores, ladrones y cobardes. Ahora parece que los barrotes de la cárcel  son de gomaespuma y los alguaciles hacen la vista gorda, porque si no, no se entiende que alguien que tiene por condena 2700 años sin luz, pueda amanecer antes de la vejez con vistas al mar, mientras desde el cielo caen lágrimas inocentes.
Ya se está encargando el tiempo de hacernos ver que la ley y la justicia se parecen poco y que el bien es un exiliado que quizás no volverá y que cuando aparece, se nos hace raro verle la cara. Tal vez sea difícil de entender, pero nos equivocamos dejando el poder de la ley en manos de gente con el corazón de piedra y sus intereses en el bolsillo. Porque pareciera como si ellos fuesen daltónicos del mal y el bien, crueles árbitros de la injusticia. Y cualquiera cambia ahora el sistema de reparto de condena, si nos quejamos de las pistolas del vecino de arriba y mientras nos escupimos a la cara con el de al lado.  

jueves, 28 de noviembre de 2013

El destino.

Ciertamente, encontré en ti a la niñez que no vi de cerca cuando corría por tus venas. Y más aún hoy cuando vuelvo a verte de nuevo, despeinada, sola y algo triste. Supe entonces ver que antes de que caiga la luna rendida ante tus ojos, antes siquiera de que se mueran de envidia los espejos de la noche, sentiré la alegría de un abrazo inesperado, la sensación indescriptible de una sonrisa a la que no le pondría faltas ni el diablo. Cualquiera que se postrara en mi asiento, sentiría la inminente necesidad de perderse de vista y abandonar un sueño que tiene disfraz de utopía. Y esa utopía se parece a ti tanto como el ángel de la guarda, como esa parcela del cielo que le pertenece al corazón de aquel que espera unas llaves que nos dará el cerrajero más pronto o más tarde, más lejos o más cerca de la gloria.  Esa es la historia, saber que no hay rescate del amor que no requiera un mal sabor, que no es infierno, que es cielo con sangre de otras manos. Y no hay mejores manos que aquellas que rozaron las mías con tanta euforia, ésas mismas que ahora son manos frías que desentonan a mi lado y se reúnen con el pasado para hacer festivos los aires que ya no soplan. Te lo digo como suena desde tu boca: cuando pasa la vida y te dejas la mitad porque te sobra, quizás algún día le llames ladrón al destino, porque echarte la culpa a ti sería pedir limosna. Y no te pertenece más caridad que un saludo seco que se mantiene de pie porque perder los pasos sería otra cosa que no se me antoja. Vagamente anduve entonces cerca de ti y no sentí la necesidad de cruzarme como antes con tu manera de vestir, con aquella feliz imagen de alguien que no cree más que en una manera de vivir un tanto torpe, que tropieza casi a diario con lo cotidiano de la gente, hasta por las calles sin baches. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

La canción más triste del mundo.

Se cicatrizaban los errores, mientras a mi paso iba dejando un reguero de tristeza inequívoca que asombraba a quien perdía la vista en las entrañas de ese balcón saludable por el que me asomo cada día. Por allí siempre sonaba la misma canción con una letra distinta por noche. Y así iba pasando el otoño, sin despeinar a nadie ni pedirle aumento de sueldo a la próxima estación, por aquello del sobre esfuerzo. Se disimulaban muy bien todos los retales de lluvia en mis ojos y de vez en cuando se apaciguaba la tormenta por antojos de una sonrisa que solo asomaba de la mano de una mirada trágica. Por eso se creó la canción más triste del mundo, porque también los llantos piden su momento de gloria y le exige al tiempo un protagonismo que le pertenece. La tristeza debe ser siempre pasajera indispensable de la vida, compañera de los golpes y novia de las caídas. Y además, la tristeza es antesala de lo eterno, de un silencio y un abrazo compañero, el camerino por el que pasamos todos antes de empezar a vivir cada día, ese lugar tan oscuro donde guardamos un recuerdo que sólo aparece vestido de soledad. Por eso, a veces empantanamos nuestros pasos por culpa de la memoria y le damos paso a una lágrima que no queremos ver salir. Pero que toda tristeza sea armonía y haga del tormento una manera de escribir las notas que le den ritmo a la canción más triste del mundo. 

lunes, 28 de octubre de 2013

Reflejo del Viernes Santo.

Ocurre con frecuencia que te enamoras al cruzarte con la mirada de Ella, que algo te retiene cuando pasas por su puerta. Me pasa siempre que la veo, que sin ser un cirineo siempre busco su respuesta. Así son mis paseos, los que me llevan por el Río, por la orilla que nos acerca. Son paseos de olivo en los que no hay rama que no florezca, son encuentros fugitivos de portones entreabiertos y profundos suspiros. Verte, Angustias, es tocar el cielo sin perder de vista tu llanto, es sentir que no me aguanto ni un beso, es saber que me embelesa el perfil de tu manto. Y me basta con rozar mis miedos con tus dedos serenos, me basta con saber que son eternos los rezos del claustro. Porque siento que tu encanto va de la mano de un niño que te pide con cariño que sea ya Viernes Santo.
Yo soy cristiano, con el patrocinio de María y el amparo de un Padre que parece derrotado  y está sediento de vida. Además soy joven, como tantos otros que acuden a Ella cada día y saben que son felices estando a su lado. Por eso insisto con demasía, porque hay una gran razón para ser cofrade, la alegría. Y así seguimos andando por las calles del pellizco, esas que te encogen el alma cada vez que sale a verte y siempre hay un milagro que se llama Jesucristo. Como joven y cofrade, soy de pocas cruces y muchas Cuaresmas sanadoras, de viacrucis con la aurora y cien cirios por luces; soy de esparto, raso y terciopelo, soy de pellejo, corneta y bombardino, soy más de incienso que de perfume, porque así se consume la Cuaresma, pero no el olvido.

Te insisto, ve a verla cada día, porque Ella tiene las razones para que te levantes de tus caídas. No me preguntes por qué me enamora,  si es su rostro, sus mejillas o el saber que es sanadora de tus golpes y heridas. Sal, muchacho, hasta su casa, sal a visitarla cada día y mírala cara a cara que se corte hasta la brisa.  

lunes, 21 de octubre de 2013

Nuevas ideas para un nuevo crecimiento.

La experiencia se crea, la formación se aprende, las oportunidades vienen, el éxito se trabaja. Y los cambios, buenos o malos, ayudan a encontrar de frente todo esto.
Dicen que la experiencia es un grado, yo añadiría que además es un grado repleto de años y errores, de horas y aciertos. La experiencia es aquello que cargamos a nuestra espalda y que nos ayuda a pensar y mejorar, a ser más eficientes y precisos, a ganar credibilidad en aquello que trabajamos. La experiencia es saber qué estás haciendo y para quién, es pensar dos veces antes de usar las manos y el tiempo. Y la experiencia es, por encima de todo, sabiduría, porque el saber puede que no ocupe lugar en uno mismo, pero llena los espacios que dejan otros. Y por eso es importante tener experiencia, pero sobre todo es importante que a los que vienen empujando les demos la oportunidad de ganarla, porque esa experiencia depende directamente de la formación. Y en dicha formación a uno deberían enseñarlo a perder el miedo al fracaso, a arriesgar con confianza, a creer en uno mismo, a no desfallecer. En definitiva, al ser humano debieran enseñarlo a tener fe en aquello que les apasiona. Porque creo que esa formación es la base del éxito, es la cuna del desarrollo y un gran impulso para que el trabajo dignifique a la vez que haga crecer todos los ámbitos de este país. Es bien simple, si le damos oportunidad a la gente que está deseando tenerla, como a mi socia Eli, será un gran paso para que prosperen las grandes cosas de la vida. Y esa oportunidad, no siempre viene tan cerca de ti, sino que a veces es preciso andar bastante para encontrarla. Las oportunidades dependen directamente de la creatividad para buscarlas y esto ha influido para que el futuro de España aprenda a estar mejor preparado. En definitiva, andamos grandes pasos para buscar el éxito más absoluto en cada campo, en cada día que se trabaja. Y ese éxito tiene miles de golpes, muchos más fracasos de los que le pertenecen. Pero te da grandes recompensas y una vida hecha casi a la medida que cada cual sueña.

Por eso hablaba al principio de cambios, porque la crisis emana cambios y aparentemente de gran volumen. Y de todos depende que sean lo más prósperos posible. Es tiempo de eso, de cambios sencillos y eficientes que hagan de España un país mejor. Necesitamos que a la gente preparada se le dé el empujón necesario, que alguien le dé el sitio que se merece. Y el sitio está. El mundo crece y se encoge según le parezca al mundo. Y los tiempos ganan sabiduría según su gente aprenda. Cada sabio tiene su sitio, cada palabra tiene su espacio y cada rincón gana un nombre que trabaja para mejorarlo. Por eso, mientras los jóvenes tengamos claro que habrá que andar mucho y quizás muy lejos para encontrarlo, todo irá a mejor. Que no os quepa duda. 

Artículo del Periódico Adarve del 15 de octubre.

martes, 8 de octubre de 2013

COIntrariedades.

Yo soy de los que piensan que no importa tanto el dónde sino el con quién. No debiera importarnos tanto el lugar, ni el interés, ni las escusas baratas. Quizás sería más conveniente invertir en deportistas que en instalaciones deportivas, quizás fuese más lógico invertir en el bienestar económico del público que en más asientos en los estadios. Pero el mundo se mueve como se mueve y es lo que es por estas causas. Que los Juegos Olímpicos son un impulso para todo el país, es evidente. Pero la inversión es importante y arriesgada. Tanto, que si a los miembros del COI les da por jugar a políticos, pueden mandarte de vuelta en dos palabras y un cambio de rostro. Porque digo yo que si la escusa barata de los señores que deciden que Madrid no es válida, es que el país debería invertir en primeras necesidades antes que en los JJOO, digo yo que lo podrían haber avisado antes de malgastarnos los casi 8.000 millones de euros desde Madrid 2012. Que si hay que ir se va, pero ir pá ná…También es cierto que es difícil vestir bien las carencias de esta candidatura si quien tiene que hacerlo es una señora como Ana Botella, que, con todos mis respetos, no sabe ni una mijita de inglés y ni siquiera sabe usar bien el castellano. Es más, me atrevería a decir que es uno de los peores representantes políticos que podrían haber ido a defendernos. Las cosas como son.
Pero voy a ir más allá. Quien debe defender el deporte en España es aquel que representa al deportista exitoso español por excelencia, como claro ejemplo de trabajo, sacrificio, esfuerzo, dedicación, humildad y superación. Y en España tenemos a muchos que hubieran hecho este papel a la perfección. Hablo de Rafa Nadal, Pau Gasol, Iker Casillas, David Cal o nuestro paisano Carlos Machado. Es más que evidente el gran palmarés que Carlos ha ido cosechando a lo largo de estos años de carrera en el tenis de mesa a nivel mundial. Podemos presumir de tener en Priego a una de las mejores canteras de España, las mejores instalaciones y el mejor club. Y además se da la bendita casualidad de que el mejor jugador de este deporte  a nivel nacional es de nuestra tierra. Es un ejemplo de amor a Priego, a su gente. Es un gran abanderado de este pueblo y un magnífico representante de lo nuestro. Y además de todo eso, Carlos Machado es un hombre que siempre ha representado al deporte español con los valores característicos que se le presuponen y que son tan difíciles de tener. Aun teniendo innumerables trofeos colectivos e individuales, él siempre se ha mostrado como un hombre cercano y humilde. Y esa es la grandeza de cualquier deportista, saber que aunque sus cualidades innatas para el tenis de mesa son caídas del cielo, los pies y la cabeza siguen siendo parte del suelo.

Quizás si los miembros del COI también tuvieran la cabeza sobre los hombros, la votación hubiera cambiado de color y país. Pero así funcionan estos organismos, con más chanchullos que verdades y más favores que vergüenza. 

Artículo Periódico Adarve. Septiembre 2013. 

lunes, 30 de septiembre de 2013

Ando buscándote.

Suelo pisar las calles con el perfil de tus pasos, en silencio, muy despacio, al ritmo de las hojas de un otoño impaciente. Es octubre, el color es distinto y las estampas se alejan de tu iglesia. Sólo se atisban algunas sombras efímeras y el viento sopla incienso inesperado en algún caprichoso día que la memoria dejó marcado. Me dejo caer por tu casa y te miro diferente, como queriendo buscar en Ti algo que me lleve a otra fecha. Suelo ser de esas personas que pretenden vivir todo el año en primavera, sin importar el frío, ni los rallos de sol que tanto aprietan, porque vivir en Ti es pensar en tus mecidas, en cada redoble que marca tus andares y los decora con trompetas. Vivo entre ayer y hoy, pensando tantas veces en un cielo que cada noche se acerca, hablándote por debajo de una voz que te llama sin aliento. Vivo pensando en tus cosas, ésas que de verdad me consuelan. Vivo creyendo en tu presencia, en cada resplandor que emana de tu estrella, vivo queriendo rozar tus manos y estampar tu belleza en cada acera. Es así, a tu manera, como se vive la fe con certeza, sabiendo que si no es por ti, ninguno de mis sueños a tus mantos se cosiera. Yo vivo por tu rostro, Encarnación, queriendo llegar a Ti como lo hacía una hebrea, siguiendo tus pasos pegado a una flor que solo crece en primavera. 

martes, 17 de septiembre de 2013

Las verdades del mañana.

Se dejan llevar entre la gente, se despreocupan de mirar donde sople el aliento del sol, de frente, de pie, sin parecer que el tiempo se vuelve inerte. Se superan entre sí, bailando sin música, con dos pasos y un frenesí, callados, inquietos, perplejos, con el asombro que da el cristal propio donde se piropea el hombre. Ese mismo cristal que se vuelve sincero cuando lo agita un rostro. Se desean sin verse y se llaman a voces lentas, se presumen, se creen importantes porque pronuncio muchas veces su nombre, giran con la marea que gira una veleta. Son tan castizos como las piedras del Adarve y más testarudos que mis ganas de vivir. Se recrean en el limbo por miedo a la realidad de una noche. Pero salen a la luz más tarde que temprano, a voces melódicas. Y una vez que llegan, se dejan caer en mi corazón y duermen incansables sin almohada ni bastón, con el sonido de mi esperanza y la ilusión de quien parece un niño y tiene voz de terciopelo rasgado. Que así sean.  

jueves, 29 de agosto de 2013

Farolillo.

Sopla el viento de agosto, nos sorprenden sus tormentas veraniegas y caemos de repente en la portada de la Feria. Se nos presuponen unas fiestas de poca cartera y mucho paseo. Habrá niños que en las únicas atracciones en las que  se monten sean el tobogán o los columpios del parque. Quizás debamos ver la rentabilidad económica y social de esta feria, las dificultades que estamos pasando y que hacen que ni el pueblo ni sus fiestas puedan prosperar. Hace tiempo que las monedas bostezan de aburrimiento y a los trajes de gitana se le van cayendo los lunares como lágrimas. Lo peor de todo, el farolillo. Él es el gran damnificado de la crisis. El farolillo nació para engrandecer la feria, la llenaba de presencia, color y aroma. El farolillo es albero, flamenco y vino; es juventud, experiencia y niñez. El farolillo es rumba, baile y caseta. Pero el farolillo también es Priego, feria de centro y mediodía, la gran extrañada de este invento. Que a Priego se le frunce el ceño cuando cogemos el autobús y nos olvidamos de esa otra feria, la de antaño. Y al farolillo le da coraje que ni siquiera tengamos el detalle de visitar el centro. A veces pienso que las luces de feria nos atraen demasiado y que la voz del secretario de la tómbola llega a hipnotizar al personal.
La feria es una de esas fiestas que tanto esperamos a lo largo del año y que ofrece a sus usuarios una gran variedad de experiencias. Hay quien vive la feria sin llegar a ver los cacharritos y no para de beber cacharros; hay quien no para de pasearse por las calles con las únicas compañías de un caballo y una copa de vino; también hay quien prefiere caseta de comida y ambiente flamenco y hay quien, sin comer, le encanta el bakalao. A mí, personalmente, me gusta mezclar un trocito de cada feria y saborear todos los ambientes, impregnarme de la esencia pura de una tarde de toros y acabar de marcha con los amigos. Hay feria para todos, incluso para quienes se olvidan del farolillo y prefieren la sombrilla y al agua del mar. Son muchas las sensaciones y vivencias que nos trae la Feria Real de Priego, aunque a veces sólo le veamos dificultades, que las hay.
Pero, piensen que estas fiestas son necesarias, que activan la economía en mayor o menor medida, que crea muchos o pocos puestos de trabajo y que hace que nos distraigamos y nos divirtamos a nuestra manera. Por eso les decía que intenten disfrutar de la esencia del farolillo, que ya se encargará él de regalarnos mil detalles. El farolillo y su gente, su gracia y su saber estar. El farolillo, feriante de por vida, nos invita a pasar la portada de la feria y dejar que nos envuelvan sus aires con olor a turrón y algodón de azúcar, que nos hacen endulzar unas fechas difíciles de digerir. 

Artículo Periódico Adarve (Especial Feria Real 2013)

lunes, 19 de agosto de 2013

Llegando a perderte.

Y perdiéndote llego al cristal del reproche, a esa maldita noche donde se esfumaba la bondad.También se perdieron los recuerdos o quizás se escondieron por miedo a naufragar entre la mar del desconsuelo. Por eso ahora te quiero con más pena que gloria, sabiendo que a esta historia ya le sobra algún final feliz y le faltaron capítulos de verdad. Aquí acaba este misterio que parece guerra, pero que tan sólo es paz disfrazada con palabras de memoria. Ahora termina de escribirse este refrán que dejará la huella imperfecta del tiempo dormida sobre el suelo y que grabó con espinas tu nombre en mi cuerpo. Déjalo seguir, como sigue la vida sin tus ojos entreabiertos mirando por encima de mi hombro y por debajo de los besos. Deja seguir el curso de tus labios callados y sinceros, que se vuelquen tus días sobre el perfil de otros sueños, sobre otros abrazos con mejor sosiego, sobre otros versos que sean claros cuando describen sus miedos. Ya me marcho hacia el extranjero, buscando ese lugar del mundo que se olvide de ti y me regale la dicha de encontrar un corazón nuevo. Ya te dejo, como quisiste que te dejara, con la sonrisa intacta y sin rozar tu cara. Hoy me verás perderme, no me mires mañana si no es entre la gente, con el mismo rostro permanente que me compara con los demás. Ya me voy con la mitad de mí, sin saber cuando volveré por tu casa, pero dejando un rastro infeliz que perdure de madrugada entre una luna que llora de perfil y dos lágrimas que empapen tu cama. 

viernes, 5 de julio de 2013

Un beso con sal.

Dame un beso con sal que se haga eterno entre las horas, que me enseñe la sonrisa del coral y arrastre mis males con las olas. Dame un beso con sal y un arrecife de cristal que guarde este momento, que en tu mano se dibuja una estrella de mar que bajó del cielo. Dame un beso con sal, que hasta el mar siente envidia de tus labios, que hasta los delfines puedan escuchar cómo suenan los latidos de este acuario. Dame un beso con sal y una huella grabada en la arena, una marea con andar artificial y un te quiero que corre por mis venas. 

sábado, 18 de mayo de 2013

El apellido de Priego.


Se me escriben solos tus recuerdos, los caminos que me llevaron a ti se me aparecen de repente. Eres el apellido de Priego, aquel que le cambia la cara, el color, el olor, aquel que lo enriquece. Eres la flor que le da la vida, el manantial que germina incesante,  eres como esa musiquilla que va marcando el ritmo de sus días. Eres la alegría de la casa, con tus cruces y tus caras, con tus patios y tus plantas. Naciste en Priego, con su gente. Y te vemos crecer, como crece la primavera de tu mano. Eres sol y ternura, tradición y encanto, frío y lluvia, pelliza y camisola de verano. Eres un capricho del año, con todos los sonidos del aire, con todos los sabores de la calle. Se me antoja eterna tu presencia y necesario tu caminar lento. Se me hace la boca agua cuando veo que ya llegas, se me enloquece el pulso cuando te miro sonriente.
Eres Mayo. Un mes muy religioso, muy cristiano. Las Cruces de Mayo, los Domingos de Mayo, las comuniones de Mayo, la lluvia, los soles, las nubes y los claros de Mayo. Muy maniáticos tus embrujos. Contigo todo es sorpresa, aunque tengamos la sensación de que ya venía escrito en los libros del siglo pasado. Contigo todo tiene aires de veleta, resfriados inoportunos que nos aploman, luces inquietantes que alumbran estas fechas. Eres atardecer fotogénico en el Calvario, tarde fresca en las calles de La Villa, melodía de sonrisas en la Plaza del Llano, eres cielo despejado con color azul maravilla. Eres conversación a media tarde, eres terraza de verano, con sol de verano, pintas de verano y nombre de primavera. Y algunos días, caprichoso, eres candela. Eres madrugada de estudio y café, eres una larga espera, noche romántica, amanecer galán, eres rey de los meses perfectos. Así eres, porque así te describen los amantes de tu aroma, porque así te vieron los vecinos que te adoran.
Y por mucho que te miremos, no se nos cansa la mirada de fijarse en tu entrecejo. Y por mucho que te llamemos, no apareces mientras no haya un murmullo dominguero, diciendo bajito que Mayo es el primero, aunque se nos presente quinto. Y, por supuesto, eres tierra mojada, árbol con almohada y sombra de sábana fina, esquinas como área de descanso, eres fuente como minutos de vida. Vives aquí, en Priego de Mayo, porque Mayo es apellido de realeza, de vejez caballerosa. Mayo es mes de una rosa que aparece por primer domingo entre desamparo, caridad y fortaleza. Mayo es perfume de incienso entre mantillas de encaje y coronas de reina. Eres gloria bendita, la antesala de una siesta, la ilusión hecha geranio, la visita norteña, el acento de la gente de campo, la verdad por bandera. Eres Mayo, el mes que atrapa a cualquiera, que enamora sin mirarlo, que le pone nombre a esta tierra. 

(Artículo del Periódico Adarve. 15 de Mayo de 2013)

martes, 16 de abril de 2013

Mujer

Una mujer es una señora de deseo, una madre que enamora, es la defensa en la orilla, y del mar, su protectora. Una mujer es primavera, es el viento en la bandera, es amiga del amor, es la sombra más preciosa.Una mujer es corazón, dulzura y fortaleza, es bendita, soñadora, es el ángel de la gloria.Una mujer es el frío que destempla, es el vientre que da vida, es el calor de una hoguera, la mejor flor de una maceta. Una mujer es cariño, comprensión, es la dueña del olvido, la mejor compañera. Una mujer cuando sufre, es como si el cielo muriera. Una mujer cuando ríe, es un manantial de riqueza. Una mujer es mi vida, es sencilla y coqueta, es natural y discreta, es la esencia de mis días. Una mujer es entereza, es la niña de mis ojos, mi mejor letra. Una mujer es maravilla hecha bondad, es un duende que susurra, es pura naturaleza. Una mujer es balcón de la virtud, corona de realeza, es pasión, es ternura. Una mujer es perfecta. 

martes, 2 de abril de 2013

Costalero del Calvario.


No te despidas todavía, quédate aquí, costalero. Que María borda en misericordia cada uno de tus ruegos. Que en su manto lleva nuestros versos y en sus mejillas, tantos besos que en la despedida se hicieron eternos. Quédate aquí, junto a Ella, que a Ella le gusta que le cuentes tus lamentos, que le digas cara a cara lo que sientes tan adentro. Quédate a decirle, obrero, que aquí a la Madre de Dios se la llama Reina de los cielos.
Es así Madre. Tú eres el reflejo del cielo, porque tuyos son las estrellas y los luceros. Y tus manos me acarician, yo suplico entre tus cielos. Manos de terciopelo, manos de dolor y cariño, de encaje y consuelo. Y en tus manos, María, están las respuestas que yo quiero. Y si sé leer tus manos, es porque cada vez que vengo, Tú me miras a porfía y me das las buenas noches en silencio. Porque aquí entre tus manos está la armonía, la belleza de tus días, la fuerza de tus adentros. Tus manos, tus benditas manos. Dame tu mano, María, yo prometo no soltarla, yo prometo enseñarla cada Lunes Santo a tu pueblo, pasearte entre la brisa de un mes de marzo que venero. Porque…

Sueño con ser tu costalero
y llevarte con fuerza donde quieras.
Sueño con pasearte mientras rezo,
con pasarme la vida aquí a tu vera.

Sueño con ser tu costalero
y poder llorar contigo,
con oír el crujido del madero
y escuchar tu voz entre suspiros.

Sueño con ser tu costalero
y sin que nadie aún nos vea,
Tú me prestas un lucero
que tu divina belleza refleja.

Sueño con ser tu costalero
y escribirte de noche dos latidos,
Sueño que te tengo y no te has ido
que tu rostro es la rosa de mis sueños.

lunes, 1 de abril de 2013

Viernes de Dolores.


Primavera. Cuaresma. Rezaba, reía, lloraba, sentía. Venía a verte, te saludaba, me creías. Te enseñaba mi plegaria y Tú me consolabas, me prometías, me prestabas tus lágrimas con redobles que latían. Me miraba en tus ojos, en el espejo de estos días, entre cejas de albores y Viacrucis con brisa. Viernes. Felicidades María. Otro día, tu día. Y a pesar de tu sonrisa más fina, del color de tus mejillas, del cristal de tus lágrimas; hoy lloras, como lloro yo, por la muerte de tu Hijo, por sus penas, su agonía. Lloro entre varales, entre calvarios de emoción, entre caídas. Y todo queda en el recuerdo. Como el encaje del Lunes Santo, igual que tus mecidas, como el paso de un costalero que se emociona con los ¡vivas!
Entre siglos de grandeza, en tu camarín, en la aurora anticipada, en el jardín y la cera, en la mañana. Te miro y te sueño en los carriles de tu presencia, entre flores y medallas, con los rosarios a cuestas, entre miles de miradas, contando los rezos, escuchando las sentencias. A ti te sienta bien la madrugada y los silencios que te prestan, entre inciensos y navetas, con el olor y la luz de las antorchas.

Y te sientan bien los peinados,
las mantillas y tocados,
la cera color tiniebla,
los fajines y los mantos,
las rosas y las violetas.
Los repiques de tambores,
las campanas y las estrellas.

Y que Dios me perdone,
si en ternuras te atavío,
que tantas palabras en el aire,
tanto verbo florecido,
se dibujan por las tardes
entre música y latidos.

Yo soy hombre y Tú mi Madre,
y mi verso es emoción.
es saeta, es una salve
de ternura y compasión.

Porque en Ti creo,
con mi herida en la memoria,
los tropiezos del sendero
y los caprichos de mi historia.

Por eso, Madre, te quiero,
igual que los ancianos,
como el cirineo de los cielos,
desde lo alto hasta lo llano.

A mi hermano lo quieres Tú,
como tu Hijo, el soberano,
que se bajaría de la Cruz
para cogerte la mano.

jueves, 7 de marzo de 2013

El invierno.

La Cuaresma se entristece porque ve venir la muerte. Y es así cada año, como siempre se recuerda. Entonces, ese aire me envuelve y también se oscurecen mis días. No sé si es melancolía y creer que tengo mala suerte donde tanto florecía. Es este tiempo, este momento, el instante de la lluvia chorreando en mis adentros. Creer que va a la deriva la razón de tanto sueño, sonreír sin sonrisa, fomentar la austeridad de los recuerdos. Y tiemblo, como tiemblan los árboles al pasar el viento, como temblarían las horas si supieran de mis miedos, como tiemblan las manos si te rozo y no te tengo. Así es este invierno, tan frío por dentro como se intuye por fuera. Así son mis ojos, tan vacíos en el horizonte, como rebosantes en primavera. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

Los ángeles.

Esa noche en la que duermen los luceros y su luz se queda de guardia por si le pido que ilumine mis ojos. Es esa noche en la que tres ángeles de versos roncos me miran y saben que sigo aquí. Son esas sonrisas de diablo amaestrado, esos versos negros de buen corazón. Son mis ángeles sin graduado, sin alas ni arpón. Pero son del cielo sin pisarlo, porque el cielo se refleja en su voz. Y son celestes sus labios cuando callan, como es su latido mi mejor canción. 

lunes, 14 de enero de 2013

La espera.

Y aunque te parezca imposible, cierra los ojos y allí la encontrarás. Y descubrirás su olor a incienso, el olor de las rosas, el del lentisco y los lirios. El olor del tambor antiguo, el de la cera cuando arde y el de los guantes, los mismo guantes de siempre. Descubrirás el olor del cielo cuando por las calles se refleja la luz de su cara, el olor a pestiño,  a cíngulo y costal, a túnica de raso y palillos. El olor de la lluvia y de las lágrimas, el olor de María cuando traspasa tu corazón. Y vuelve a abrir los ojos, que la Cuaresma te espera con los brazos abiertos. 
Y mientras, quizás tus noches se cubran de saetas, de tambores y cornetas, de suspiros y desvelos. Quizás imagines mil veces esa noche y así los días se resbalen entre el  almanaque. O quizás sepas esperar sin remedio, haciendo tiempo entre las esquinas de aquella iglesia, rezando mientras por si acaso Dios te regala otra sonrisa. Y así quizás te desvivas otro año y sepas cumplir con tu labor de cirineo.
Y sentir que la fe se clava en mis rodillas y me sangran las heridas por Ti, que siento al respirar que te acercas a las vereillas y es Priego quien te llama antes de llegar. Ya veo tus puñales entre tanta maravilla y me apoyo en el fajín de tu cintura, para que no me falten días de sol, ni males sin cura. Dime si es cierto que te espero o es que, aún sabiendo que has llegado, necesito verte y darte un ruego. Y sentir que la fe se clava en mis hombros, mientras le grito al mundo tu nombre y el mundo llora cuando te nombro. 
Y volverá a pasar por delante mía, como pasa siempre. Y entonces la nostalgia se apoderará de mí, porque sólo vivo por pasar tres horas contigo, viviendo este sinvivir. Sabiendo que mi futuro y mi pasado son tuyos y sólo los vivo por Ti. Y volveré a ser niño de hebreo o anciano de cirio por bastón, o quizás sea tu cirineo para estar siempre contigo. Que no me arropen las penas, que junto a Ti no hay condena ni martirio. Y dame de beber de tu lluvia, que tengo sed de Ti y este alma no hay quien la descubra.

martes, 8 de enero de 2013

Un don.


Ya me diste una razón para quererte siempre. La pasión de saberte aquí conmigo, de tener entrelazados mis latidos y no parar de soñarte. Y que entre la fe y el fervor solo quepan tus suspiros y el don que me das de imaginarte. Es sincero el corazón cuando le digo que a tu lado los golpes son solo amigos del ayer, las grietas del camino. Es sencillo creer en ti sabiendo que tu dolor es tan fuerte como la esperanza de volver a verte y sentirme tuyo hasta en la muerte. Es un sueño sentirte otra vez al encontrar tu amor en mis quejidos, es increíble rezarte después de cada golpe que nos dimos.