lunes, 14 de enero de 2013

La espera.

Y aunque te parezca imposible, cierra los ojos y allí la encontrarás. Y descubrirás su olor a incienso, el olor de las rosas, el del lentisco y los lirios. El olor del tambor antiguo, el de la cera cuando arde y el de los guantes, los mismo guantes de siempre. Descubrirás el olor del cielo cuando por las calles se refleja la luz de su cara, el olor a pestiño,  a cíngulo y costal, a túnica de raso y palillos. El olor de la lluvia y de las lágrimas, el olor de María cuando traspasa tu corazón. Y vuelve a abrir los ojos, que la Cuaresma te espera con los brazos abiertos. 
Y mientras, quizás tus noches se cubran de saetas, de tambores y cornetas, de suspiros y desvelos. Quizás imagines mil veces esa noche y así los días se resbalen entre el  almanaque. O quizás sepas esperar sin remedio, haciendo tiempo entre las esquinas de aquella iglesia, rezando mientras por si acaso Dios te regala otra sonrisa. Y así quizás te desvivas otro año y sepas cumplir con tu labor de cirineo.
Y sentir que la fe se clava en mis rodillas y me sangran las heridas por Ti, que siento al respirar que te acercas a las vereillas y es Priego quien te llama antes de llegar. Ya veo tus puñales entre tanta maravilla y me apoyo en el fajín de tu cintura, para que no me falten días de sol, ni males sin cura. Dime si es cierto que te espero o es que, aún sabiendo que has llegado, necesito verte y darte un ruego. Y sentir que la fe se clava en mis hombros, mientras le grito al mundo tu nombre y el mundo llora cuando te nombro. 
Y volverá a pasar por delante mía, como pasa siempre. Y entonces la nostalgia se apoderará de mí, porque sólo vivo por pasar tres horas contigo, viviendo este sinvivir. Sabiendo que mi futuro y mi pasado son tuyos y sólo los vivo por Ti. Y volveré a ser niño de hebreo o anciano de cirio por bastón, o quizás sea tu cirineo para estar siempre contigo. Que no me arropen las penas, que junto a Ti no hay condena ni martirio. Y dame de beber de tu lluvia, que tengo sed de Ti y este alma no hay quien la descubra.

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