miércoles, 20 de febrero de 2013

Los ángeles.

Esa noche en la que duermen los luceros y su luz se queda de guardia por si le pido que ilumine mis ojos. Es esa noche en la que tres ángeles de versos roncos me miran y saben que sigo aquí. Son esas sonrisas de diablo amaestrado, esos versos negros de buen corazón. Son mis ángeles sin graduado, sin alas ni arpón. Pero son del cielo sin pisarlo, porque el cielo se refleja en su voz. Y son celestes sus labios cuando callan, como es su latido mi mejor canción. 

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