sábado, 18 de mayo de 2013

El apellido de Priego.


Se me escriben solos tus recuerdos, los caminos que me llevaron a ti se me aparecen de repente. Eres el apellido de Priego, aquel que le cambia la cara, el color, el olor, aquel que lo enriquece. Eres la flor que le da la vida, el manantial que germina incesante,  eres como esa musiquilla que va marcando el ritmo de sus días. Eres la alegría de la casa, con tus cruces y tus caras, con tus patios y tus plantas. Naciste en Priego, con su gente. Y te vemos crecer, como crece la primavera de tu mano. Eres sol y ternura, tradición y encanto, frío y lluvia, pelliza y camisola de verano. Eres un capricho del año, con todos los sonidos del aire, con todos los sabores de la calle. Se me antoja eterna tu presencia y necesario tu caminar lento. Se me hace la boca agua cuando veo que ya llegas, se me enloquece el pulso cuando te miro sonriente.
Eres Mayo. Un mes muy religioso, muy cristiano. Las Cruces de Mayo, los Domingos de Mayo, las comuniones de Mayo, la lluvia, los soles, las nubes y los claros de Mayo. Muy maniáticos tus embrujos. Contigo todo es sorpresa, aunque tengamos la sensación de que ya venía escrito en los libros del siglo pasado. Contigo todo tiene aires de veleta, resfriados inoportunos que nos aploman, luces inquietantes que alumbran estas fechas. Eres atardecer fotogénico en el Calvario, tarde fresca en las calles de La Villa, melodía de sonrisas en la Plaza del Llano, eres cielo despejado con color azul maravilla. Eres conversación a media tarde, eres terraza de verano, con sol de verano, pintas de verano y nombre de primavera. Y algunos días, caprichoso, eres candela. Eres madrugada de estudio y café, eres una larga espera, noche romántica, amanecer galán, eres rey de los meses perfectos. Así eres, porque así te describen los amantes de tu aroma, porque así te vieron los vecinos que te adoran.
Y por mucho que te miremos, no se nos cansa la mirada de fijarse en tu entrecejo. Y por mucho que te llamemos, no apareces mientras no haya un murmullo dominguero, diciendo bajito que Mayo es el primero, aunque se nos presente quinto. Y, por supuesto, eres tierra mojada, árbol con almohada y sombra de sábana fina, esquinas como área de descanso, eres fuente como minutos de vida. Vives aquí, en Priego de Mayo, porque Mayo es apellido de realeza, de vejez caballerosa. Mayo es mes de una rosa que aparece por primer domingo entre desamparo, caridad y fortaleza. Mayo es perfume de incienso entre mantillas de encaje y coronas de reina. Eres gloria bendita, la antesala de una siesta, la ilusión hecha geranio, la visita norteña, el acento de la gente de campo, la verdad por bandera. Eres Mayo, el mes que atrapa a cualquiera, que enamora sin mirarlo, que le pone nombre a esta tierra. 

(Artículo del Periódico Adarve. 15 de Mayo de 2013)