lunes, 28 de octubre de 2013

Reflejo del Viernes Santo.

Ocurre con frecuencia que te enamoras al cruzarte con la mirada de Ella, que algo te retiene cuando pasas por su puerta. Me pasa siempre que la veo, que sin ser un cirineo siempre busco su respuesta. Así son mis paseos, los que me llevan por el Río, por la orilla que nos acerca. Son paseos de olivo en los que no hay rama que no florezca, son encuentros fugitivos de portones entreabiertos y profundos suspiros. Verte, Angustias, es tocar el cielo sin perder de vista tu llanto, es sentir que no me aguanto ni un beso, es saber que me embelesa el perfil de tu manto. Y me basta con rozar mis miedos con tus dedos serenos, me basta con saber que son eternos los rezos del claustro. Porque siento que tu encanto va de la mano de un niño que te pide con cariño que sea ya Viernes Santo.
Yo soy cristiano, con el patrocinio de María y el amparo de un Padre que parece derrotado  y está sediento de vida. Además soy joven, como tantos otros que acuden a Ella cada día y saben que son felices estando a su lado. Por eso insisto con demasía, porque hay una gran razón para ser cofrade, la alegría. Y así seguimos andando por las calles del pellizco, esas que te encogen el alma cada vez que sale a verte y siempre hay un milagro que se llama Jesucristo. Como joven y cofrade, soy de pocas cruces y muchas Cuaresmas sanadoras, de viacrucis con la aurora y cien cirios por luces; soy de esparto, raso y terciopelo, soy de pellejo, corneta y bombardino, soy más de incienso que de perfume, porque así se consume la Cuaresma, pero no el olvido.

Te insisto, ve a verla cada día, porque Ella tiene las razones para que te levantes de tus caídas. No me preguntes por qué me enamora,  si es su rostro, sus mejillas o el saber que es sanadora de tus golpes y heridas. Sal, muchacho, hasta su casa, sal a visitarla cada día y mírala cara a cara que se corte hasta la brisa.  

lunes, 21 de octubre de 2013

Nuevas ideas para un nuevo crecimiento.

La experiencia se crea, la formación se aprende, las oportunidades vienen, el éxito se trabaja. Y los cambios, buenos o malos, ayudan a encontrar de frente todo esto.
Dicen que la experiencia es un grado, yo añadiría que además es un grado repleto de años y errores, de horas y aciertos. La experiencia es aquello que cargamos a nuestra espalda y que nos ayuda a pensar y mejorar, a ser más eficientes y precisos, a ganar credibilidad en aquello que trabajamos. La experiencia es saber qué estás haciendo y para quién, es pensar dos veces antes de usar las manos y el tiempo. Y la experiencia es, por encima de todo, sabiduría, porque el saber puede que no ocupe lugar en uno mismo, pero llena los espacios que dejan otros. Y por eso es importante tener experiencia, pero sobre todo es importante que a los que vienen empujando les demos la oportunidad de ganarla, porque esa experiencia depende directamente de la formación. Y en dicha formación a uno deberían enseñarlo a perder el miedo al fracaso, a arriesgar con confianza, a creer en uno mismo, a no desfallecer. En definitiva, al ser humano debieran enseñarlo a tener fe en aquello que les apasiona. Porque creo que esa formación es la base del éxito, es la cuna del desarrollo y un gran impulso para que el trabajo dignifique a la vez que haga crecer todos los ámbitos de este país. Es bien simple, si le damos oportunidad a la gente que está deseando tenerla, como a mi socia Eli, será un gran paso para que prosperen las grandes cosas de la vida. Y esa oportunidad, no siempre viene tan cerca de ti, sino que a veces es preciso andar bastante para encontrarla. Las oportunidades dependen directamente de la creatividad para buscarlas y esto ha influido para que el futuro de España aprenda a estar mejor preparado. En definitiva, andamos grandes pasos para buscar el éxito más absoluto en cada campo, en cada día que se trabaja. Y ese éxito tiene miles de golpes, muchos más fracasos de los que le pertenecen. Pero te da grandes recompensas y una vida hecha casi a la medida que cada cual sueña.

Por eso hablaba al principio de cambios, porque la crisis emana cambios y aparentemente de gran volumen. Y de todos depende que sean lo más prósperos posible. Es tiempo de eso, de cambios sencillos y eficientes que hagan de España un país mejor. Necesitamos que a la gente preparada se le dé el empujón necesario, que alguien le dé el sitio que se merece. Y el sitio está. El mundo crece y se encoge según le parezca al mundo. Y los tiempos ganan sabiduría según su gente aprenda. Cada sabio tiene su sitio, cada palabra tiene su espacio y cada rincón gana un nombre que trabaja para mejorarlo. Por eso, mientras los jóvenes tengamos claro que habrá que andar mucho y quizás muy lejos para encontrarlo, todo irá a mejor. Que no os quepa duda. 

Artículo del Periódico Adarve del 15 de octubre.

martes, 8 de octubre de 2013

COIntrariedades.

Yo soy de los que piensan que no importa tanto el dónde sino el con quién. No debiera importarnos tanto el lugar, ni el interés, ni las escusas baratas. Quizás sería más conveniente invertir en deportistas que en instalaciones deportivas, quizás fuese más lógico invertir en el bienestar económico del público que en más asientos en los estadios. Pero el mundo se mueve como se mueve y es lo que es por estas causas. Que los Juegos Olímpicos son un impulso para todo el país, es evidente. Pero la inversión es importante y arriesgada. Tanto, que si a los miembros del COI les da por jugar a políticos, pueden mandarte de vuelta en dos palabras y un cambio de rostro. Porque digo yo que si la escusa barata de los señores que deciden que Madrid no es válida, es que el país debería invertir en primeras necesidades antes que en los JJOO, digo yo que lo podrían haber avisado antes de malgastarnos los casi 8.000 millones de euros desde Madrid 2012. Que si hay que ir se va, pero ir pá ná…También es cierto que es difícil vestir bien las carencias de esta candidatura si quien tiene que hacerlo es una señora como Ana Botella, que, con todos mis respetos, no sabe ni una mijita de inglés y ni siquiera sabe usar bien el castellano. Es más, me atrevería a decir que es uno de los peores representantes políticos que podrían haber ido a defendernos. Las cosas como son.
Pero voy a ir más allá. Quien debe defender el deporte en España es aquel que representa al deportista exitoso español por excelencia, como claro ejemplo de trabajo, sacrificio, esfuerzo, dedicación, humildad y superación. Y en España tenemos a muchos que hubieran hecho este papel a la perfección. Hablo de Rafa Nadal, Pau Gasol, Iker Casillas, David Cal o nuestro paisano Carlos Machado. Es más que evidente el gran palmarés que Carlos ha ido cosechando a lo largo de estos años de carrera en el tenis de mesa a nivel mundial. Podemos presumir de tener en Priego a una de las mejores canteras de España, las mejores instalaciones y el mejor club. Y además se da la bendita casualidad de que el mejor jugador de este deporte  a nivel nacional es de nuestra tierra. Es un ejemplo de amor a Priego, a su gente. Es un gran abanderado de este pueblo y un magnífico representante de lo nuestro. Y además de todo eso, Carlos Machado es un hombre que siempre ha representado al deporte español con los valores característicos que se le presuponen y que son tan difíciles de tener. Aun teniendo innumerables trofeos colectivos e individuales, él siempre se ha mostrado como un hombre cercano y humilde. Y esa es la grandeza de cualquier deportista, saber que aunque sus cualidades innatas para el tenis de mesa son caídas del cielo, los pies y la cabeza siguen siendo parte del suelo.

Quizás si los miembros del COI también tuvieran la cabeza sobre los hombros, la votación hubiera cambiado de color y país. Pero así funcionan estos organismos, con más chanchullos que verdades y más favores que vergüenza. 

Artículo Periódico Adarve. Septiembre 2013.