lunes, 21 de octubre de 2013

Nuevas ideas para un nuevo crecimiento.

La experiencia se crea, la formación se aprende, las oportunidades vienen, el éxito se trabaja. Y los cambios, buenos o malos, ayudan a encontrar de frente todo esto.
Dicen que la experiencia es un grado, yo añadiría que además es un grado repleto de años y errores, de horas y aciertos. La experiencia es aquello que cargamos a nuestra espalda y que nos ayuda a pensar y mejorar, a ser más eficientes y precisos, a ganar credibilidad en aquello que trabajamos. La experiencia es saber qué estás haciendo y para quién, es pensar dos veces antes de usar las manos y el tiempo. Y la experiencia es, por encima de todo, sabiduría, porque el saber puede que no ocupe lugar en uno mismo, pero llena los espacios que dejan otros. Y por eso es importante tener experiencia, pero sobre todo es importante que a los que vienen empujando les demos la oportunidad de ganarla, porque esa experiencia depende directamente de la formación. Y en dicha formación a uno deberían enseñarlo a perder el miedo al fracaso, a arriesgar con confianza, a creer en uno mismo, a no desfallecer. En definitiva, al ser humano debieran enseñarlo a tener fe en aquello que les apasiona. Porque creo que esa formación es la base del éxito, es la cuna del desarrollo y un gran impulso para que el trabajo dignifique a la vez que haga crecer todos los ámbitos de este país. Es bien simple, si le damos oportunidad a la gente que está deseando tenerla, como a mi socia Eli, será un gran paso para que prosperen las grandes cosas de la vida. Y esa oportunidad, no siempre viene tan cerca de ti, sino que a veces es preciso andar bastante para encontrarla. Las oportunidades dependen directamente de la creatividad para buscarlas y esto ha influido para que el futuro de España aprenda a estar mejor preparado. En definitiva, andamos grandes pasos para buscar el éxito más absoluto en cada campo, en cada día que se trabaja. Y ese éxito tiene miles de golpes, muchos más fracasos de los que le pertenecen. Pero te da grandes recompensas y una vida hecha casi a la medida que cada cual sueña.

Por eso hablaba al principio de cambios, porque la crisis emana cambios y aparentemente de gran volumen. Y de todos depende que sean lo más prósperos posible. Es tiempo de eso, de cambios sencillos y eficientes que hagan de España un país mejor. Necesitamos que a la gente preparada se le dé el empujón necesario, que alguien le dé el sitio que se merece. Y el sitio está. El mundo crece y se encoge según le parezca al mundo. Y los tiempos ganan sabiduría según su gente aprenda. Cada sabio tiene su sitio, cada palabra tiene su espacio y cada rincón gana un nombre que trabaja para mejorarlo. Por eso, mientras los jóvenes tengamos claro que habrá que andar mucho y quizás muy lejos para encontrarlo, todo irá a mejor. Que no os quepa duda. 

Artículo del Periódico Adarve del 15 de octubre.

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