martes, 4 de marzo de 2014

Te pido por ti.

Te pido una sombra que me hiele por las tardes, 
de tu reloj, un minuto en cada hora, 
un viento del sur que me deje sin aliento.

Te pido del mar sólo dos gotas, 
un aliento de la brisa de levante 
y un rincón de arena que desnude tu boca.

Te pido la gloria con la esencia de tus días, 
la sonrisa desmadrada que provocas 
y mil años a tu lado que se me hagan cortos.

Te pido un espacio único donde quepa una caricia, 
un lugar que sólo veamos nosotros
 y una lágrima de fe que compartamos sin medida.


Te pido la vida más sencilla con quien más me necesite, 
dos razones para andar de puntillas 
y tu corazón bondadoso y sin límites.

Te pido un instante que desborde sonrisas,
unos ojos negros para mí
y un paisaje que de ti se vista. 

Te pido un abrazo  que vuelva desnudo,
de tu sombra, el mejor perfil
 y un susurro en medio del futuro.

Te pido, en fin, tu vida y la mía,
que sea eterna la mirada que te di
y que se acaben de una vez las despedidas. 

1 comentario:

  1. Le he leido a Marta este poema y le ha encantado. Gracias

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