martes, 22 de abril de 2014

Soñando contigo.

Toda una vida soñando contigo, buscando tus pasos, llorando si no te respiro. Muchos días queriendo mirarte y no sé ni el color de tus ojos, ni el lugar donde paseas, ni si eres tú o es otra la sombra que se une con la mía. Se van agotando los versos y ninguno se escribe en tu memoria, ya no quedan poemas con tu nombre, ni pergaminos que salgan de mis letras. Ya no veo tu andar cuando salgo a la calle y te confundo con el resto de la gente. Me equivoco si pronuncio tu nombre, porque no sé si nombrarte mil veces o esperar a que la soledad me recuerde dónde te escondes. No reconozco tu pelo entre tanta luz, ni reparto besos sin rozar tus labios. Déjame que sueñe esta noche contigo, que imagine un abrazo tuyo, que se mueran de envidia las caricias del pasado. Solo quiero sentir cómo llegas, que se acerque tu aliento mientras se me escapa el aire, que alcancen mis dedos a tocar tus mejillas, que solo sea yo quien te despierte al besarte. Necesito que mayo nos una en el silencio, que vivamos latiendo entre el palpitar de un geranio, que sucumban nuestros sueños cuando el amor se va abriendo. Que alguien le diga a la luna que cambie el gesto, que si le da vergüenza que mire para otro lado. Y quiero que sea contigo. Solo contigo. Quiero que aparezcas esta noche. Quiero que seas tú y que sea hoy. No hay otra noche, ni otra mujer que haga especial este momento. Siempre he soñado contigo, aun sin conocerte, porque no me importa tu nombre, ni tu perfil, ni las veces que las aceras se rindieron ante tus pasos. Me vale con sentir que estás ahí, que llegarás cuando llegue la hora. Que el destino decida por mí y que sea contigo.

martes, 8 de abril de 2014

No habrá días sin Ti.

No habrá días sin Ti, ni amaneceres que no lloren si te ven triste. Todos te quieren ver salir y rezarte cara a cara, parando el mundo a tus pies y apretando los puños mientras Tú los corriges. No habrá día si no lo bordan tus ojos, ni noches a solas si pienso en Ti. Porque cuando faltan pocas horas, ahora que tanto se fotografía tu perfil, cuando hasta los sabios se arrodillan prendidos de tu manto, ahora que el tiempo no se mira en el reloj, sino en la llama de un cirio. Es ahora cuando sueño sin cerrar los ojos, imaginando cómo sería tenerte cerca mientras suena una saeta, me imagino tu voz silenciosa, tu andar tan sencillo. Sueño cada noche, cada instante contigo, porque me enamora tu fortaleza, tu bondad, tu atardecer de Cuaresma.