lunes, 16 de octubre de 2017

Veneno

Supe lo que era el veneno cuando te vi. Me parecía veneno ese andar tan tuyo, tan elegante. Veneno era tu forma de mirar al mundo, sin que nadie se espante y era veneno también la silueta de tu talle. Veneno. El que te inyectaba en las venas al respirar ese aire que remaba a contracorriente para que siempre pisaras sus calles. Veneno eran tus pupilas cuando crecían al mirarme. Veneno en tu ceja derecha si le daba pinceladas al paisaje. Veneno. Me parecían veneno tus palabras al ponerle, con valentía, tu acento a las cosas. Veneno era pasar por tu lado y rozar tu aroma. Veneno en tu sonrisa que hacía péndulo en la caricia de tus manos sanadoras. Veneno al levantar la vista y volcar sobre tu hombro mis lágrimas puras. Veneno que cura. Veneno en tu cara al dejar frías mis palabras en conversaciones que duran lo que duran. Veneno que da vida. La tuya.